Bueno últimamente estoy bastante enganchado a una trilogia de libros escrita por Stieg Larsson, que me recomendaron no hace mucho Mari en primer lugar, y luego mis padres, para posteriormente darme cuenta de que hablan de ella en todos lados. La trilogía se llama Millenium, que no es que diga mucho (no es de ciencia-ficción, lo siento “trekis”), y los dos primeros libros son “los hombres que no amaban a las mujeres” y “la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” (el tercero no ha salido aún en España).
La verdad es que con unos títulos así reconozco que fuí bastante esceptico a la hora de decidirme a empezar a leer, porque temía que me encontrara con una versión sueca de Dan Brown y el Código Da Vinci, pero al comprobar que toda la gente deboraba el libro y posteriormente lo ponía por las nubes, claudiqué.
Si estáis pensando que éste no soy yo, si os preguntaís, “donde están las paranoias de Joan? a que coño viene esto?” no sufráis. Todo esto viene porque como artista frustado metido a informático que soy, a parte de hacer retratos de dudosa calidad que algunas personas agradecen, en alguna que otra ocasión también me da por escribir, por llamarlo de algún modo. Siempre he querido escribir un libro, porque? porque creo que podría hacerlo bien. Me sobra imaginación y surrealismo (venga esa chuleria…), pero tras leer libros tan buenos y tan bien escritos como los de Stieg Larsson, lo que yo escribo pasa directamente a llamarse “relato”, hasta el momento que algún psiquiatra lo lea y pase a llamarlo “escritos de un perturbado” y me encierren.
Actualización: Bueno he de admitir que éste post lo escribí anoche, y que incluía lo último que escribí hace un par de meses. Tras meterme en la cama y que la almohada me convenciera por activa y por pasiva que si alguien leia ese relato me iba a quedar sin amigos y que después me cambiarían a una habitación nueva con paredes acolchadas, decidí eliminar el relato del post. Creedme, no hay nada bueno ni interesante en ello, sólo habla de locos, sexo y asesinato, como buena novela negra que pretendía ser.
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